Esta tarde hay paz en esta casa. Llegué en enero con un hambre atroz de ti. Nadie sabía mi pasado, no tengo recomendaciones. Un misterioso silencio, largo y puntiagudo, penetra por campos magnéticos hasta los límites de mi piel. Hoy noche hace un mes que entré por la puerta que protegía tu mundo, caminé por el hall donde Greta Garbo cuelga de la pared, el pequeño farol me guió hasta los libros agrupados por asuntos, como los humanos. Einstein aún te vigila desde todos los ángulos. En la esquina los cristales brotan, latiendo desde el corazón cansado de La Tierra. Tu casa guarda mi cuerpo entre sus ladrillos, es cuna o tumba donde mueren épocas en mí, y resucito a un nuevo espacio. Nos protege de todos y de todo. Nutro mi imaginación y vuelan las horas a 186,281.7 millas por segundo. Me dejo descubrir todas las zonas vírgenes, planta tu semilla transparente en mi espíritu. Tu casa es un planetario donde eres el sol. Irrumpí en el aire meteórica. Me pregunto qué viento mágico me trajo de misionera o espectadora, yo iba camino a las montañas, cerca del mar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)







0 comments:
Publicar un comentario en la entrada